Clase de botánica surrealista en el Parque de la Taconera

Y así, en medio de la Taconera, entre flores, ramas

De pronto, sin previo aviso, emergió del jardín una planta del pie. No una planta cualquiera, no. Esta tenía zapatilla, calcetín y actitud. Se elevó apuntando al cielo.

Los tulipanes se inclinaron. Las palomas se santiguaron. Un niño gritó: —¡Mamá, hay una pierna haciendo fotosíntesis!

Pero lo más inquietante fue cuando, apareció una mano. No una mano cualquiera. Esta tenía dedos largos, y la clara intención de saludar a la planta del pie.

La planta del pie, sin perder la compostura, giró levemente el tobillo en señal de aprobación.

Y así, bajo el cielo pamplonés, se selló el primer tratado inter-extremidad vegetal.

No hubo aplausos, pero sí una señora que dijo: —Esto antes no pasaba.

Y un jardinero que murmuró: —Yo sólo vine a regar.